Fumar porros y meditar: Por qué el cannabis destruye tu práctica.
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La mentira de la "meditación con cannabis": Por qué solo pierdes el tiempo con un porro en la esterilla.
Seamos sinceros: la imagen del yogui profundamente relajado, meditando hacia el nirvana con una gran sonrisa y una nube de THC, es terriblemente tentadora. Suena como el truco definitivo para la iluminación.
Pero seamos realistas (y dejemos el cannabis fuera de la cabeza): quien medita drogado, en el fondo se engaña a sí mismo. Aquí está la incómoda verdad sobre por qué el cannabis no profundiza, sino que castra tu práctica espiritual.
1. No estás "iluminado", simplemente estás despistado
Muchos consumidores reportan "conocimientos profundos" durante la meditación con cannabis. ¿La cruda realidad? La mayoría de las veces son pensamientos banales que, a través de las gafas del THC, solo se sienten extremadamente importantes.
- El hecho es: la meditación es un entrenamiento mental. Si te aturdes la cabeza antes, es como si en el gimnasio levantaras pesas de 2 kilos de poliestireno y te sintieras como Arnold Schwarzenegger. Puede parecer genial, pero no genera ningún músculo.
2. El "factor relajante" es un callejón sin salida
"Puedo relajarme mucho mejor", es el argumento estándar. Felicidades, no has entendido el significado de la meditación.
La meditación no es una siesta sentado. Es presencia plenamente consciente. Si necesitas una sustancia para "bajar", estás huyendo de la realidad de tu mente inquieta, en lugar de domarla. Quien solo puede relajarse con ayuda química, no es un yogui, sino un pasajero.
3. Te acostumbras a la dependencia
La verdadera libertad significa que encuentras tu paz interior en todas partes, en el tráfico, en una reunión o en el dentista.
- Si solo extiendes tu esterilla cuando has consumido antes, te estás construyendo una jaula de oro. Tu cerebro aprende: "La tranquilidad solo se consigue pulsando un botón/dando una calada". Con esto, te conviertes en esclavo de tu cannabis, en lugar de alcanzar el dominio sobre tu propia mente.
4. El ego está de fiesta
Irónicamente, se supone que la meditación doma el ego. El cannabis a menudo hace lo contrario: alimenta la arrogancia espiritual. Uno se siente "más conectado" y "más avanzado" que los sobrios normales, mientras que en realidad solo flota en una burbuja privada de endorfinas.
- Pregunta provocativa: Si tu práctica es tan profunda, ¿por qué no puedes hacerla sin ayuda?
Conclusión: Despierta o quédate en la niebla
La verdadera meditación a veces es agotadora, aburrida y jodidamente sobria. Pero precisamente ahí radica su poder. Si realmente quieres crecer, déjate de tonterías. Siéntate, mira tu caos a los ojos y aprende a soportarlo sin muletas. Todo lo demás es solo un sueño costoso.
Un consejo:
- Medita en un lugar fijo donde nunca se fume ni se consuma. Este lugar es un espacio "limpio" para tu mente despierta.
- Si quieres consumir, hazlo en otro lugar y en otro momento, sin el disfraz espiritual.
Me encanta meditar y me encanta fumar marihuana. La solución es sencilla. Simplemente medito por la mañana, justo después de levantarme. El resto del día ya os lo podéis imaginar.
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