Cannabis & Gefühle: Macht Kiffen emotional taub?

Cannabis y sentimientos: ¿Fumar porros te vuelve emocionalmente insensible?

Cannabis y emociones: ¿Modo "chill" o callejón sin salida emocional?

Todos conocemos el cliché: el fumador de marihuana relajado al que absolutamente nada puede molestar. Pero, ¿qué sucede realmente en nuestra cabeza cuando consumimos? ¿El cannabis solo suprime nuestras emociones o nos ayuda a entenderlas mejor?

La respuesta es, como suele ocurrir en la ciencia, un poco más complicada que un simple "sí" o "no". Echemos un vistazo detrás de las escenas de nuestro cerebro.

El cerebro en "modo desconexión": lo que sucede en el sistema límbico

Nuestro cerebro posee una red compleja para las emociones: el sistema límbico. Cuando el THC (el ingrediente psicoactivo del cannabis) llega allí, toma el control en dos puntos cruciales:

  1. La amígdala (el centro de alarma): Es responsable de evaluar el miedo y el estrés. El THC puede "silenciar" la amígdala. El nivel de estrés disminuye, los problemas de repente parecen lejanos. Este es el momento en que la supresión emocional se siente como una manta cálida.
  2. El núcleo accumbens (la recompensa): Aquí se libera dopamina. El cannabis inunda este centro y provoca una euforia artificial. ¿El problema? Las emociones reales y profundas a menudo son simplemente ahogadas por este "ruido de dopamina".

Entre "amortiguador" y "entumecimiento"

Hay que distinguir entre la relajación a corto plazo y el embotamiento a largo plazo.

  • El efecto amortiguador: En situaciones de estrés extremo, el cannabis puede actuar como un amortiguador. Uno no se siente abrumado por sus emociones.
  • El entumecimiento emocional: Quien consume regularmente para evitar las emociones, corre el riesgo de un embotamiento general. El cerebro se acostumbra a este estado. No solo desaparece la tristeza, sino a menudo también la alegría genuina, el entusiasmo y la motivación. Se llega al llamado "síndrome amotivacional".

La lupa: cuando el cannabis intensifica las emociones

Es un error común pensar que el cannabis siempre calma. En realidad, a menudo actúa como un amplificador. Quien consume con ansiedad reprimida o inquietud interna, a menudo experimenta lo contrario de la relajación: los sentimientos negativos se magnifican como bajo una lupa, lo que puede provocar paranoia o ataques de pánico.

Conclusión: El cannabis no suprime las emociones en el sentido de "borrarlas". Más bien las pone en "silencio". Esto puede sentirse bien en el momento, pero nos impide aprender a lidiar con nuestras emociones y crecer con ellas.

3 señales de que el cannabis está amortiguando demasiado tus emociones:

  1. Te sientes "plano" o indiferente incluso en momentos de sobriedad.
  2. Utilizas el consumo específicamente para no tener que pensar en los conflictos.
  3. Te resulta difícil interpretar correctamente las emociones de los demás.

¿Qué piensas? ¿Sientes que el cannabis es más una ayuda o un obstáculo para el mundo emocional? 

Presta atención a tu tolerancia al cannabis. También puedes pasar el día con menos hierba.

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